“Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto” // Mateo 5, 48
Todas las lecturas de hoy hablan de perfección… y confieso que me estremecen. ¿Perfecta? La palabra pesa. Me confronta. Me incomoda.
Hoy fui a confesión. Salí con el corazón ligero, casi sorprendida. Ya estoy confesada. Dios me ha perdonado. Y mientras caminaba, no podía dejar de pensar: ¿Cómo perdona tan rápido? Yo no perdono así. Yo recuerdo. Yo doy vueltas. Mi soberbia se aferra. Pero Jesús, con sus ojos dulces, me mira… y me perdona. Sin reproches. Sin demora.
Luego miré la cruz. Miré a Jesús entregado por entero y pensé: Te entregaste así… ¿y por mí? Y en el silencio del corazón sentí un sí. El Padre entregó a su Hijo por amor. Y yo, que tanto batallo para amar cuando me hieren, estoy llamada a algo más grande.
“Amen a sus enemigos” (Mateo 5, 44). No es una sugerencia suave. Es una invitación radical a parecernos a Él.
Pero también comprendí algo: sola no puedo. La perfección que Jesús propone no es impecabilidad fría, sino plenitud de amor. Y eso solo es posible de su mano. Aprendiendo de sus gestos, de su forma de mirar, de su silencio ante la ofensa, de su entrega total.
Hermanas, en esta cuaresma pidámosle juntas al Señor un corazón más parecido al suyo. ¿A quién necesito perdonar hoy? ¿Cómo puedo amar un poco más como Él me ama?
Señor, enséñanos a amar como Tú amas. Amén.
// Arianna Santamaría es de Guayaquil, Ecuador, y vive en Madrid, España junto a su esposo. Aunque creció en una familia mariana y participó desde pequeña en misiones familiares, fue en la Universidad de Miami donde vivió un encuentro más profundo con Dios, gracias a una comunidad católica auténtica, al rosario y al ministerio de llevar la Eucaristía a personas mayores. Hoy, mientras se adapta a una nueva ciudad, a su trabajo en el sector tecnológico y a su vocación de esposa, busca maneras de compartir su fe también en el mundo digital. Le encanta caminar por el parque de El Retiro con su esposo, hacer pilates, viajar y disfrutar en familia. Sus modelos de santidad son los santos esposos José y María y Luis y Celia Martin.