LECTURAS DE HOY

“No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y también creed en mí”. // Juan 14, 1

Estas palabras de Jesús me impactaron al instante. En el momento de encontrarme con ellas, me cayeron con el peso de una tonelada de ladrillos. Fueron dirigidas a mí, conociendo Jesús en profundidad mi corazón y la situación concreta por la que estoy pasando… y con tantísimo amor.

Una llamada, de nuevo, a la fe y a la esperanza.

Porque si de verdad creo en Dios, si creo en Jesús, ¿por qué se me turba el corazón?

Si de verdad creyese que Jesús es el camino, la verdad y la vida, no tendría miedo de nada. Con tal de estar unida a Él, lo tengo absolutamente todo. Pero muchas veces me reconozco como una mujer de poca fe, rogando al Señor que me conceda ese don: “Creo, pero ayuda a mi poca fe” (Marcos 9, 24).

La verdad es que me siento súper identificada con Tomás y la pregunta que le hace a Jesús hoy en el Evangelio: “¿Cómo podemos saber el camino?” (Juan 14, 5)

Entre todos los altibajos de mi día a día, las preocupaciones del futuro y en medio de todo lo que está ocurriendo en el mundo… últimamente, con frecuencia, me encuentro perdiendo la paz. La ansiedad se apodera de mí y ya no veo a Jesús conmigo.

Pero hoy esta Palabra de Dios me ayuda a colocar todo en su sitio.

Incluso si desconozco el camino concreto que he de seguir en esta vida, en mi vocación concreta, ya sé el camino. Ya sé dónde encontrar la vida verdadera y plena. Entre tantas ideologías, ya sé la verdad.

Hermanas, hoy, aquí y ahora, Jesús nos invita a no perder la paz. Porque, pase lo que pase en esta vida, tenemos la esperanza de que Jesús, Uno con el Padre, ascendió al cielo y nos tiene preparado un lugar en la casa del Padre, donde hay muchas habitaciones. Todo en este mundo pasa. Y viviendo con esta esperanza, con la mirada fija en el cielo, podemos vivir en esta vida con alegría y paz.

Pero también Jesús nos recuerda que no se trata de quedarnos quietas, sino que estamos llamadas a una misión concreta: “Yo les aseguro: el que crea en mí hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre” (Juan 14, 12). Nos llama a hacer obras de misericordia, a pasar nuestras vidas siguiendo los pasos del Maestro y haciendo el bien.

No pierdas la paz, hermana. Sabemos bien de dónde venimos y, con la gracia de Dios, hacia dónde vamos. Y, en medio de todo, Jesús está con nosotras y nos ama más de lo que nos imaginamos.

Oremos juntas:

Mi amado Jesús, ayuda mi poca fe. Concédeme el don de poder conocerte más y más cada día de mi vida. Tú eres el camino, la verdad y la vida. En todo momento me llamas a Ti y me das la paz que este mundo nunca me podría dar. Gracias por amarme tanto, por perdonar mis pecados y por preparar un lugar para mí contigo en el cielo. Amén.

// Ashleigh Ladner es hermana, amiga, madrina, tía, traductora y profesora, y sobre todo, hija amada de Dios. Originalmente de New Orleans, Louisiana, actualmente está viviendo en Madrid, España. Le encanta viajar y conocer lugares nuevos, leer, un buen expreso, y los girasoles. Sus modelos a seguir en la vida son santa María Magdalena, san Ignacio de Loyola, san Juan, y santa Teresa de Jesús.

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