LECTURAS DE HOY 

“Todo proviene de Dios” // Romanos 11:36

Muchas veces no entiendo cómo Dios me puede seguir llamando a servirle. A veces mi mente se llena con memorias de cómo le he fallado a otros, a mí misma, y a Él. O pienso que lo único que ve son mis pecados y mis deficiencias.  Es difícil pensar que Dios pueda usar a alguien como yo, con todos los errores que he cometido, para brindar a otros su mensaje. 

Hoy las Escrituras combaten esta mentira con una gran verdad: cuando Dios tiene un plan y una misión para nosotras, Él pone lo necesario para que esa misión se cumpla. Solo tenemos que cooperar con Él, porque todo proviene de Dios.

Dios siempre nos quiere dar en abundancia, aunque a veces no lo entendemos. Su abundancia se encuentra en cómo Él nos da más oportunidades de recibir su gracia, perdón y sanación, más oportunidades para confiar en Él, seguirlo y no depender de nosotras mismas. Al darnos a Sí mismo, lo tenemos todo. Pero a veces no lo podemos ver de esta manera.

Puede ser que nos encontremos, como Sebna, llenas de orgullo, tomando en nuestras propias manos la oportunidad de agrandarnos, en lugar de darle gracias a Dios por su divina providencia y por el privilegio de ser parte de su plan de salvación en el mundo. O, a lo mejor, no nos creemos dignas de recibir el perdón de Dios porque lo hemos negado. Pensamos que Él no puede hacer de nosotras algo más por los pecados y errores que hemos cometido. Y eso simplemente no es verdad.

En el Evangelio de hoy, nos encontramos cara a cara con un gran ejemplo de cómo todo depende de Dios y no de nosotras. Cuando Jesús le da las llaves del reino de los cielos a Pedro, encontramos una historia de redención que es también la nuestra. Aunque Jesús sabe lo que hará Pedro al negarlo, de todos modos le da las llaves. Le da su confianza, su amistad, y su autoridad para guiar a su Iglesia.

Igualmente, Dios nos llama a cada una de nosotras a compartir en su misión, aun sabiendo que pecaremos. Esto demuestra que, para llevar a cabo la misión que Dios nos da, no requiere que seamos perfectas. Requiere solo que lo reconozcamos, como Pedro, diciendo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» (Mateo 16, 16).

Hermana, Dios sabe todo de ti y te llama a pesar de tu pasado, presente o futuro. Te invito a que te pongas a los pies de nuestro Señor y no pares de orientar tu corazón hacia Él. Ten presente, en todo momento, que todo proviene de Dios. 

// Claudia Rodriguez vive en Enid, Oklahoma. Originalmente de California y Arizona le encanta tener conversaciones sobre la vida, su Fe, y todo tipo de ideas. Es maestra de primaria y secundaria y está estudiando para poder ser administradora de escuelas Católicas. Sus carismas incluyen catequesis , evangelización, y enseñar. Puedes conocer más de Claudia en Instagram @forgodsgrace o @wordsbrewhope. 

 

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