En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud. // 1 Juan 2, 5
Hoy celebro cinco años de matrimonio y, al mirar atrás, no puedo evitar preguntarle a Jesús: ¿quién soy yo para que me ames tanto? ¡Cuánto me has regalado, Señor! Nada ha sido como lo imaginaba yo y, sin embargo, ha sido muchísimo mejor.
Cuando decidí venir a España, me costó dejar atrás tantas cosas. No sabía qué me esperaba ni cómo sería mi vida, pero poco a poco fui descubriendo una paz que me ayudaba a confiar. No tenía todas las respuestas, pero sabía que estaba caminando de la mano de Jesús.
Al leer hoy esta Palabra, me quedé pensando en la plenitud del amor de Dios. Muchas veces podemos buscar esa plenitud en tener todo resuelto, en que nuestros planes se cumplan o en que las cosas salgan como nosotras esperamos. Pero ¡qué diferente es la paz que encuentro cuando intento hacer Tu voluntad, Jesús! Aunque el camino tenga dificultades, hay una alegría profunda en saber que estoy contigo.
Y me doy cuenta de que cumplir Tu Palabra no se trata solamente de decirte sí en las grandes decisiones. También es aprender a amar como Tú nos amas. En estos cinco años, Cayetano y yo hemos tenido que aprender a perdonarnos y a renovar nuestro sí cada día. Y cuando me cuesta, recordar Tu misericordia conmigo me ayuda a suavizar el corazón y volver a amar.
Jesús, gracias por llevarme de Tu mano. Gracias porque Tu amor no deja de sorprenderme. Enséñame a permanecer cerca de Ti y a responder cada día al amor que primero me has regalado.
Hermana, ¿hay algún camino que hoy te cueste confiarle a Jesús? Quizás no necesitamos conocer cada paso, sino recordar de Quién es la mano que nos sostiene.
// Arianna Santamaría es de Guayaquil, Ecuador, y vive en Madrid, España junto a su esposo. Aunque creció en una familia mariana y participó desde pequeña en misiones familiares, fue en la Universidad de Miami donde vivió un encuentro más profundo con Dios, gracias a una comunidad católica auténtica, al rosario y al ministerio de llevar la Eucaristía a personas mayores. Hoy, mientras se adapta a una nueva ciudad, a su trabajo en el sector tecnológico y a su vocación de esposa, busca maneras de compartir su fe también en el mundo digital. Le encanta caminar por el parque de El Retiro con su esposo, hacer pilates, viajar y disfrutar en familia. Sus modelos de santidad son los santos esposos José y María y Luis y Celia Martin.