LECTURAS DE HOY 

Cuando te inviten, ocupa el último lugar... Porque el que se engrandece a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido. // Lucas 14, 10-11

"Marlene, tú no eres el centro del universo. El mundo no gira alrededor de ti". Esas fueron las palabras exactas de mi psicóloga. Le contaba en terapia lo abrumada que me sentía intentando llevar mi rol de maternidad, el matrimonio, y la adaptación a Estados Unidos sin mi familia cerca.

Fue ahí cuando me detuvo: "Tú no eres Wonder Woman, ni la mujer que puede con absolutamente todo". Qué golpe de realidad... y qué descanso tan necesario.

Sin darme cuenta, me había colocado en el primer plano de la escena, creyendo que de mis fuerzas dependía sostenerlo todo. En el Evangelio, Jesús nos da una lección que es un bálsamo para el alma agotada: "ocupa el último lugar" (Lucas 14, 10).

Ir al último lugar no es una derrota; es la paz de admitir: "Dios mío, no puedo con todo. Mi alma te busca a ti" (Salmo 41). 

Es soltar la capa de superhéroe y la exigencia del autocontrol. Cuando dejamos de competir por el pedestal del "yo puedo", descubrimos que en la pequeñez asumida no hay nada que aparentar.

San Pablo lo entendió cuando escribió: "Para mí la vida es Cristo; y la muerte, una ganancia". (Filipenses 1, 21). Cuando yo dejo de ser el centro, Cristo ocupa Su lugar. Es ahí donde Jesús se acerca y nos dice al oído: "Amiga, acércate a la cabecera".

Él estuvo en el último puesto al lavar los pies a sus discípulos y sostener a las mujeres exhaustas. Y hoy está contigo, invitándote a soltar el control.

Hermana, ¿cuántas cargas llevas por creer que todo depende de ti? Te invito a descansar en el último lugar, dejar que el Señor vuelva a ser el centro y permitir que Su amor —y no tus fuerzas— te sostenga hoy.

// Marlene Durán es mamá, esposa y ama de casa. Nació en República Dominicana y es comunicadora social. Apasionada por la Verdad y por vivir cada día su propio fiat. Su formación en Teología del Cuerpo ha sido una herramienta que el Señor ha usado para enseñarle a mirar la fe católica con profundidad y cercanía. Desde su misión digital, @fiatveritatis, comparte en redes sociales reflexiones que invitan a volver a las fuentes: la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio. Su mayor deseo es ayudar a redescubrir la belleza de nuestra iglesia y transmitirla con un lenguaje claro, fiel y lleno de esperanza, animando a profundizar en la relación con Dios.

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