“Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida''. // Lucas 21:19
¿De qué vale nadar si vas a morir en la orilla? Es un refrán que se dice mucho en mi familia, y es uno que tengo que repetirme constantemente. Dios no me va a ayudar a nadar para dejarme morir en la orilla. Él lleva todo a su fin (Filipenses 1:6). Él es tierra firme; lo difícil es dejarme llevar por Él.
El Evangelio de hoy me ha traído mucha consolación. Suena raro, porque cuando lo lees, habla principalmente de persecución y sufrimiento. Siendo misionera, recuerdo tantos momentos en los que necesitaba que el Señor me diera más gracia. Muchas veces siento que no puedo más, y aparece un sentido errado de justicia, pensando que merezco algo más simple. Aunque sé que no todo debería ser fácil, tampoco tan complicado, ¿no? Me siento como santa Teresa de Ávila cuando decía: “Jesús, si así es como tratas a tus amigos, con razón no tienes muchos.”
La realidad de este Evangelio es que Él me ve. Él sabe por todas las dificultades que pasamos cuando vivimos una vida cristiana e invitamos a otros a vivirla también. Él sabe que la realidad de esta vida es implacable, pero aun así nos llama. Esa es la consolación, hermana. No es fácil. La familia siempre tendrá necesidades, las finanzas nunca estarán perfectas, y Dios nunca dejará de pedirnos partes de nuestro corazón o de nuestra vida. Pero Él no nos hace embarcar en esta aventura ni nos enseña a nadar para luego dejarnos morir en la orilla. Él no nos complace; nos ama y nos llama a cosas maravillosas.
Hermanas, las invito hoy a entregarle su corazón a Jesús y a aceptar su consolación. Él no promete que será fácil, pero promete que, si nos mantenemos firmes, alcanzaremos la vida en su tierra eterna (Lucas 21:19).
// Joanna Valencia nació en Venezuela y se crió en Miami donde aprendió a hablar “fluent Spanglish”. Conoció a sus dos mejores amigas, Santa Teresita de Jesús y Santa Faustina, durante una misión en Haití y desde ese entonces su vida cambió. En el 2023 renunció a su trabajo para servir como misionera católica en la Isla de Santos y de los Sabios.