“Los amó hasta el extremo.” // Juan 13, 1
Hermanas, una vez más tenemos el regalo de celebrar el jueves santo, un día en el que experimentamos el amor inmenso de Jesucristo.
Este año, me llama la atención la figura de Pedro en el Evangelio de hoy. Hay algo muy humano en su reacción cuando Jesús intenta lavarle los pies. Pedro se incomoda. No entiende cómo su Maestro puede ponerse en un lugar tan humilde frente a él. Casi parece decir: esto no debería ser así.
Y, si soy honesta, yo también me reconozco un poco en Pedro. A veces quiero amar mucho a Dios, servir, hacer su voluntad… pero a veces me cuesta dejar que Él me ame a mí primero. Me cuesta aceptar que necesito que Él se acerque a mis partes cansadas, desordenadas o heridas.
Pero Jesús insiste. Le dice a Pedro: “Si no te lavo, no tendrás parte conmigo”. Como diciendo: “Déjame”.
La verdad es que todo empieza ahí. Antes de que podamos amar bien o servir bien a los que Dios nos confía, está este hecho sencillo que debemos tener presente siempre: Él nos amó primero. Jesús, bajándose de su rango por puro amor, se inclina y lava los pies de sus discípulos… antes de pedirles nada.
Hermanas, en este jueves santo dejemos que Jesús se acerque también a nosotras. Acerquémonos a Él con un corazón sencillo y dejémonos amar primero. Desde ese amor recibido, pidámosle la gracia de aprender a amar a los demás como Él nos ha amado.
// Ashleigh Ladner es hermana, amiga, madrina, tía, traductora y profesora, y sobre todo, hija amada de Dios. Originalmente de New Orleans, Louisiana, actualmente está viviendo en Madrid, España. Le encanta viajar y conocer lugares nuevos, leer, un buen expreso, y los girasoles. Sus modelos a seguir en la vida son santa María Magdalena, san Ignacio de Loyola, san Juan, y santa Teresa de Jesús.