LECTURAS DE HOY 

“Señor, ¿qué no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, salió esta cizaña?” // Mateo 13, 27

Espíritu Santo, haz que este Evangelio se vuelva actual para mí. Esta fue mi oración al comenzar mi momento de intimidad con Dios esta mañana. En ocasiones leo las Escrituras y pienso que ya las conozco, pero debo recordar que la Palabra de Dios está viva y se renueva cada vez. Hoy mi corazón tiene nuevas necesidades, y solo la gracia divina es capaz de hacerme escuchar lo que Jesús quiere decirme hoy.

En el Evangelio de hoy escuchamos que Jesús dice, ‘’Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos. Un hombre sembró buena semilla en su campo, pero mientras la gente estaba durmiendo, vino su enemigo, sembró malas hierbas en medio del trigo, y se fue. Cuando el trigo creció y empezó a echar espigas, apareció también la maleza”  (Mateo 13, 24-26). Este Evangelio nos habla especialmente del fin de los tiempos y el juicio final de las almas. Pero también, veo un aspecto personal en esta parábola.

A veces me abruma la idea de tener que ser pura santidad y perfección, olvidando que, junto a lo bueno que Dios me da, convive la cizaña a la que —consciente o inconscientemente— le he dado entrada. Deseo de todo corazón que la Palabra de Dios me ayude a asumir con gracia el trigo y la cizaña que habitan en mí, con el único anhelo de agradarle cada vez más a Él.

Hoy el Señor me invita a ponerle nombre a esa cizaña de manera honesta; no con el afán de juzgarme o sentirme culpable, sino para hacerme responsable. Quisiera que, por arte de magia, todo el mal desapareciera de golpe, pero debo aprender a ser paciente con mi propio ritmo y mis tiempos. Comprendo que no estoy sola en este proceso: soy y hago equipo con Jesús. 

Poner en práctica su Evangelio implica permitirle que obre en mí y me impulse a mejorar en lo que me pide, pero también requiere que yo tome acción concreta. El cambio empieza desde ahí, desde esos pequeños hábitos cotidianos que no me ayudan a crecer espiritualmente, hasta aquellas cosas más grandes y serias que hoy el Señor me invita a transformar.

Jesús dice más adelante: “El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre” (Mateo 13, 37). Yo amo a ese Sembrador y busco agradarle; por eso, hoy quiero ponerle nombre tanto a la cizaña que frena mi crecimiento como a la buena semilla que Él ha depositado en mí. Es hermoso conocer el Reino de manera personal y dejar que el Evangelio me empape.Hermana, te invito a traer esta renovación constante a tu interior. Pidamos juntas al Espíritu Santo que nos conceda la luz para descubrir esa cizaña con paciencia, y la alegría de reconocer cada buena semilla que el Hijo del Hombre ha sembrado con tanto amor en nuestras vidas.

// Valeria Jáquez es una mujer de 29 años, esposa, maestra, hija y una profunda enamorada de su fe católica. Su caminar con Cristo comenzó desde la adolescencia en grupos parroquiales. En la parroquia Nuestra Señora de la Paz en Ciudad Juárez, Chihuahua, sirvió inicialmente en talleres infantiles y, posteriormente, en el equipo de liturgia como Ministro Extraordinario de la Sagrada Comunión. Al concluir estas etapas de servicio, y como fruto de una inquietud por buscar su vocación, fundó en 2017 la comunidad para mujeres Ishabethel, donde sigue sirviendo con amor hasta el día de hoy. A Valeria le apasiona vivir en cercanía y aprender constantemente del Espíritu Santo, así como profundizar en la espiritualidad de la mujer, compartiendo y brindando talleres que nos acerquen a Cristo en nuestra realidad diaria.

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