LECTURAS DE HOY 

«Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con solo tocarle el vestido, se curaría».—Marcos 5:27–28

He visto a Dios sanar a personas con heridas profundas en el corazón; a parejas que llevaban la cruz de la infertilidad o de matrimonios difíciles; a familias que cargaban con pecados generacionales o que necesitaban liberación espiritual. La lista sigue. Pero a veces también he visto a personas esperar mucho tiempo por la curación física o espiritual que necesitaban. Algunos todavía siguen esperando y confiando.

Lo interesante del Evangelio de hoy es que vemos dos ejemplos de sanación al mismo tiempo: la niña que recibe sanación de inmediato, tras padecer su sufrimiento, y la mujer que pasó doce largos años sufriendo (Marcos 5:25). El Señor ama a ambas con amor infinito… entonces, ¿por qué no rescató de inmediato a la mujer que sufría de hemorragias?

No sabemos la razón por la cual el Señor parece actuar “lentamente” en la vida de algunos. Pero sí sabemos que llega ese momento de encuentro que lo cambia todo, así como ese momento en la vida de la mujer que extendió su brazo en medio de una gran multitud y logró tocar el manto de Jesús. Nuestro Señor se dio cuenta de que “un poder curativo había salido de él” (Marcos 5:30).

Quizás más impactante que la curación misma es la fe con la cual esta mujer llegó a los pies de Jesús. Después de tantos años y de tantos intentos, ella dijo: esta vez me lanzaré y no quedaré defraudada. Esa confianza es lo que me llena de alegría al leer el Evangelio de hoy.

Me dejan una gran impresión aquellos que, como la mujer del Evangelio, han tenido que esperar mucho tiempo para ver la obra sanadora de Dios, pero aún siguen confiando. Ellos continúan caminando tras Jesús con los ojos fijos en Él, que en sí mismo es la sanación y la salvación plena.

Hermana, que nuestros corazones tengan la disposición de esta mujer, que no se dejaba vencer por los desafíos de la vida, sino que sigamos adelante, confiadas en que Jesús tiene un momento para cambiar nuestras vidas por completo y sanarnos totalmente, sea en esta vida o en la próxima.

// Rocío Hermes es mamá y ama de casa. Ella nació en la República Dominicana y fue criada en los Estados Unidos. Le apasiona construir comunidad, preparar postres y escribir poesía. Tiene una maestría en Teología y ha vivido como misionera en Etiopía. Después de vivir más de tres años en Alemania, reside ahora en Israel con su esposo alemán y su hijo. Colabora como autora en Blessed Conversations: Dwell. Puedes leer sus reflexiones sobre la vida de fe en graceandmercyblog.com.

 

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