María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho ".Y el ángel se alejó. // Lucas 1:38
María me enseñó a decir que sí. Sobre todo, me enseñó a decir que sí sin condiciones, sin expectativas y sin esperar ninguna recompensa. Y al otro lado de ese “sí” entregado, encontré a su Hijo, quien tomó esos pequeños “sí” y los transformó en algo mucho más grande y hermoso de lo que yo jamás pude imaginar.
Hermana, hoy la Iglesia nos invita a detenernos y contemplar uno de los misterios más profundos de nuestra fe: la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. En esta solemnidad celebramos que María fue concebida sin pecado original, preservada por Dios desde el primer instante para ser la Madre del Salvador.
Este misterio no sólo resalta la belleza de María; también ilumina tu vida como mujer, tu dignidad, tu vocación y tu misión. La Iglesia enseña solemnemente que: “La bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios todopoderoso, en previsión de los méritos de Jesucristo.”(Ineffabilis Deus, 1854)
María es la primera redimida, la primera que recibe la victoria de Cristo sobre el pecado. Su corazón totalmente libre le permitió responder sin reservas: “Hágase en mí según tu voluntad.”
Ella es la mujer nueva, la que nos muestra lo que Dios puede hacer en una vida abierta a la gracia. Contemplar a María Inmaculada nos recuerda:
Eres amada desde antes de tu nacimiento - Dios no improvisó contigo. Él soñó tu vida, tus dones, tus caminos y tu llamado.
Estás invitada a una libertad interior - Aunque tú y yo experimentamos la lucha contra el pecado, María nos muestra que la gracia de Dios puede hacer nuevas todas las cosas.
Tu “sí” tiene poder - Así como el “sí” de María abrió la puerta a la Encarnación, tu “sí” diario tiene impacto en tu familia, en tu comunidad y en el mundo.
Hoy, hermana, mientras contemplas a la Mujer Inmaculada, deja que tu corazón repita con ella: “Hágase en mí según tu voluntad.” Pídele que el Espíritu Santo forme en ti un corazón disponible, puro, humilde y fuerte. Pídele que tu “sí”, grande o pequeño, alegre o doloroso, se vuelva completa en Cristo.
// Ashley Diaz es estudiante, amiga, hermana y amada de Jesús. Ha sido católica toda su vida pero hizo suya su fe después de experimentar a Cristo en la Eucaristía a los 16 años. Actualmente está en la escuela terminando su licenciatura en Teología en la Universidad Franciscana. ¡Ella ha trabajado en la vida parroquial desde hace 5 años y le encanta servir a los corazones de la gente de Dios! Su misión en la vida es: Ver plenamente un alma y amarla plenamente después. Puedes encontrarla pasando tiempo con sus amigos, leyendo un buen libro, o en la capilla contemplando el corazón eucarístico del Señor.