LECTURAS DE HOY

"Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará". // 2 Macabeos 7,14

Ante el gran testimonio de los siete jóvenes y su madre en la primera lectura de hoy, así como el de san Carlos Lwanga y sus compañeros (a quienes recordamos hoy de manera especial en la Iglesia), me nace una enorme admiración por su valiente acogida de la fe hasta el final.

Pienso en el gran regalo que son para la Iglesia. Como dijo Tertuliano en el año 197: "La sangre de los cristianos es semilla de la Iglesia" (Apologético, cap. 50). Y entonces pienso en mis pequeños sufrimientos, que no son nada comparados con los suyos. Sin embargo, lo que más me impresiona no es el tamaño de su sufrimiento, sino la grandeza de su esperanza. 

Y sin nos llevamos solo una cosa de las escrituras de hoy, que sea esta: en medio de cualquier sufrimiento, podemos estar alegres y bendecir a Dios. 

Porque hoy mismo Jesús nos promete:

Si somos pobres de espíritu, el Reino de los cielos será nuestro.

Si lloramos, seremos consoladas.

Si sufrimos, heredaremos la tierra.

Si tenemos hambre y sed de justicia, seremos saciadas.

Si practicamos la misericordia, obtendremos misericordia.

Si somos limpias de corazón, veremos a Dios.

Si trabajamos por la paz, seremos llamadas hijas de Dios.

Si somos perseguidas por causa de la justicia, el Reino de los cielos será nuestro.

Hermana, te invito a reflexionar: ¿qué sufrimiento, preocupación o cruz estás cargando hoy? Te invito a presentárselo al Señor y a pedirle la gracia de bendecir a Dios en todo momento, en toda circunstancia, y vivir con los ojos puestos en el cielo y con el corazón confiado en Su promesa.

// Ashleigh Ladner es hermana, amiga, madrina, tía, traductora y profesora, y sobre todo, hija amada de Dios. Originalmente de New Orleans, Louisiana, actualmente está viviendo en Madrid, España. Le encanta viajar y conocer lugares nuevos, leer, un buen expreso, y los girasoles. Sus modelos a seguir en la vida son santa María Magdalena, san Ignacio de Loyola, san Juan, y santa Teresa de Jesús.




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