LECTURAS DE HOY

"Mientras vayan, proclamen este mensaje: 'El Reino de los Cielos está cerca.'" // Mateo 10, 7

Hay algo muy hermoso en la manera en que Jesús envía a sus discípulos. Él no espera a que tengan todas las respuestas o que se sientan completamente preparados. Simplemente los envía. Su misión no era hablar de ellos mismos, sino anunciar que el Reino de Dios estaba cerca y ser instrumentos de Su amor, Su misericordia y Su sanación.

A veces podemos sentir que no somos suficientes para compartir nuestra fe. Pensamos que nuestros errores del pasado, nuestras debilidades o nuestros miedos nos descalifican para que Dios nos use. Pero Jesús nos recuerda que el poder no está en nosotras, sino en Él. Solo nos pide un corazón dispuesto y confianza en Él.

En el Evangelio de hoy, Jesús también les dice a sus discípulos que viajen ligeros y que confíen en la providencia de Dios. Qué gran enseñanza para nosotras hoy. Muchas veces cargamos con pesos que no necesitamos llevar: el miedo a lo que otros piensen de nosotras, el temor al rechazo, el perfeccionismo o la idea de que primero debemos tener todo resuelto antes de decirle "sí" a Dios. Jesús nos invita a caminar más ligeras y a confiar en que Él nos dará todo lo que necesitamos para la misión que nos ha confiado.

Hermana, tal vez tu misión hoy no esté al otro lado del mundo, sino en tu propia casa, en tu trabajo, en tu parroquia o entre tus amigos. Una palabra de ánimo, un oído dispuesto a escuchar, una oración o compartir cómo Dios ha obrado en tu vida pueden ser un testimonio muy poderoso de Su presencia.

Yo me considero una persona más introvertida. Sin embargo, durante los últimos seis meses, Dios me ha estado invitando a ser más valiente, a hablar con más confianza sobre mi fe y a seguirlo más de cerca, como lo hicieron Sus discípulos.

Esa invitación no ha sido fácil. Ha creado distancia en algunas amistades y me ha llevado a tener conversaciones difíciles y a darme cuenta de que no siempre caminamos por el mismo camino. He aprendido que ser fiel a Dios también significa hablar con la verdad, aunque a veces sea incómodo. Amar también es corregir.

No sé si esas amistades se restaurarán o cómo serán en el futuro, pero sí sé que Dios seguirá guiando mis pasos. Y, de alguna manera, mientras más cerca estoy de Él, más ligera me siento.

Una de mis mayores debilidades siempre ha sido preocuparme demasiado por lo que los demás piensan o dicen de mí. Pero lo que Dios piensa de mí tiene mucho más valor. Aun en medio de este proceso de crecimiento, puedo ver claramente Su invitación: crecer, dejar que Él pode lo que necesita ser podado y soltar todo aquello que ya no sirve Su propósito en mi vida, para poder servir mejor a Dios y a los demás.

Si te identificas con esto, hermana, te invito a hacer esta oración conmigo:

Señor Jesús, gracias por llamarme a ser Tu discípula. Ayúdame a confiar más en Ti que en mis miedos y a descansar en Tu providencia. Dame el valor para compartir Tu amor dondequiera que me envíes. Que mis palabras, mis acciones y mi testimonio siempre lleven a otros hacia Ti. Amén.

// Paulina Cambron es católica de nacimiento, esposa, hija, hermana, madrina, y consejera universitaria pero su título favorito es el de 'hija amada de Cristo'. Nacida y criada en el área de Greater Palm Springs, su relación personal con Dios floreció a los 18 años, cuando participó en su primer retiro para jóvenes. Desde entonces, ha servido en diferentes ministerios de su parroquia, siendo su favorito el trabajo con la juventud. Actualmente, dirige una comunidad de fe de mujeres llamada Devoted to Proverbs 31, y continúa sirviendo al Señor como misionera en retiros del Programa Misionero del Valle en Coachella, CA, donde hombres y mujeres encuentran un encuentro transformador con Dios. La pasión de Paulina radica en ayudar a los demás y compartir la belleza de su fe católica, así como lo que Dios ha obrado en su vida.....todo mientras disfruta de una taza de té.

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