LECTURAS DE HOY 

“No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos…” // Lucas 12:7

Con mucha urgencia, subí a todos mis hijos al carro, los amarré en sus sillitas y me senté en la silla del conductor para manejar al hospital. Pero, para mi sorpresa, la sangre no se paraba de derramar. Me pregunté si llegaría al hospital. ¿Qué le pasaría a mis niños? En ese momento, decidí llamar a una ambulancia y esperar. 

La ambulancia llegó y me llevó al hospital. Uno de los paramédicos se quedó con mis niños mientras una amiga venía a cuidarlos. Al llegar al hospital, y especialmente justo antes de que me tuvieran que hacer una operación de emergencia para dejar de sangrar, literalmente pensé que me iba a morir. Llamé a mi párroco, quien vino a darme la unción de los enfermos y escuchar mi confesión. Lágrimas no paraban de derramarse de mis ojos porque me preguntaba, “Si me muero ahora, me iría al cielo?” Mi respuesta fue un “no”. No estaba viviendo como Dios quisiera que viviera. 

Las palabras del Evangelio de hoy son exactamente las que pasaron por mi mente: “Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo”. Entonces me llené de terror en el alma. San Agustín comparó al temor del castigo con un temor filial, y explicó que el temor al castigo es el comienzo de la conversión, pero no es el verdadero temor de Dios (Enarrationes in Psalmos, 111). ¿Cuál es el temor de Dios? Es amar a Dios tanto que no deseas hacer nada que pueda ofenderlo. Es maravillarte ante su grandeza, bondad y amor. Es no desear hacer nada que pueda alejarte de Él. Es sobre todo, un don del Espíritu Santo.

Hoy Dios nos recuerda que valemos más que los pajaritos. Él desea más que nada que nos unamos con Él en el cielo. Sólo debemos pedirle ese don tan poderoso; pedirle perdón por nuestros pecados y rogarle que nos de ese amor tan profundo por Él, ese amor tan fuerte que nos llena de furor por no ofenderlo. 

Espíritu Santo, por favor dame el don del verdadero temor de Dios. Arranca de mi corazón cualquier concepción de que eres un Dios de castigo y lléname con el fervor de hacer cualquier cosa excepto ofenderte. Por favor, regálame el don de la vida eterna, para poder estar junto a Ti en el paraíso por la eternidad. Jesús, en Ti confío, porque me amas más que a los pajarillos. Amén.

// Natalia DuTeau fue una joven rebelde a quien Jesús conquistó y le cambió la vida. Ahora es una maestra licenciada convertida en mamá homeschooler. Junto a su esposo Americano, intentan criar a sus 4 hijos bilingües y biculturales transmitiendoles la cultura latina viviendo en el norte de GA. Puedes encontrarla hablando en español mientras hace caminatas por el bosque con sus niños, tomando café (después de todo es colombiana), leyéndole a sus pequeños, bailando, o cantando y tocando la guitarra. 

 

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