LECTURAS DE HOY 

“Jesús les contó una parábola sobre la necesidad de orar siempre sin desanimarse.” // Lucas 18:1

En esta parábola, Jesús exalta la imagen de una viuda persistente que se niega a rendirse. Ella sigue regresando ante un juez que no teme a Dios ni respeta a las personas, y aún así, su perseverancia lo mueve a actuar. Si incluso un juez injusto puede ser movido por la insistencia, ¿cuánto más responderá nuestro Padre amoroso al clamor de sus hijas amadas?

Esta historia no trata sólo sobre la oración, sino sobre una fe que se niega a rendirse. La vida muchas veces presenta situaciones en las que la justicia se retrasa, la sanación es lenta o las respuestas parecen lejanas. Jesús lo sabe, y por eso nos anima a orar siempre y no desanimarnos.

Se nos recuerda que Dios no es indiferente. No es lento como nosotros pensamos que es la lentitud. Él escucha cada oración susurrada, ve cada lágrima, y honra cada acto silencioso de fe, incluso cuando simplemente volvemos a presentarnos en oración. Cada demora tiene un propósito en Su plan, y cada momento de espera puede convertirse en tierra sagrada cuando elegimos seguir orando.

Una de las etapas más oscuras de mi vida y la que me acercó más a Jesús fue cuando mi ansiedad estaba en su peor momento. Vivo con ansiedad desde 2017, cuando fui diagnosticada por primera vez. Para quienes no lo han vivido, puede ser difícil de entender: los ataques de pánico, el dolor en el pecho, las noches sin dormir, el peso que hace difícil respirar. Cargaba con mucha vergüenza, temerosa de hablar de ello o dejar que otros vieran ese lado de mí.

Durante años, mi oración fue: “Jesús, por favor, sáname. ¿Por qué me está pasando esto?” Estoy muy involucrada: soy catequista, líder juvenil, lectora, coordinadora de una comunidad de mujeres y sirvo en retiros. Recuerdo pensar: “Estoy haciendo todo bien… entonces, ¿por qué esto?”

Con el tiempo, Dios me mostró que esto no era un castigo, sino una invitación. Me estaba llamando a una relación más profunda con Él. Empecé a invitar a Jesús a mi oscuridad, a que se sentara conmigo en los lugares que yo quería esconder. Mis oraciones cambiaron de “¿Por qué a mí?” a “Señor, ¿qué quieres enseñarme a través de esto?”

Mientras persistía en la oración, mi fe se hacía más fuerte. Aprendí que Dios no siempre calma la tormenta, pero sí se sienta contigo a atravesarla. Hoy en día, aún vivo con ansiedad, pero ya no tomo medicación ni estoy en terapia desde 2023, y sé que eso es la restauración silenciosa de Dios obrando. Él nunca me abandonó; me estuvo sanando todo el tiempo, solo que no de la manera que yo esperaba.

Hermana, ya seas una estudiante universitaria buscando dirección, una madre intercediendo por sus hijos, una viuda orando por fortaleza, o una mujer esperando sanación, esta parábola es para ti. Tu fe importa. Tu perseverancia importa. Sigue orando, no porque Dios sea reacio a actuar, sino porque Él es fiel para responder.

// Paulina Cambron es católica de nacimiento, esposa, hija, hermana, madrina, y consejera universitaria pero su título favorito es el de 'hija amada de Cristo'. Nacida y criada en el área de Greater Palm Springs, su relación personal con Dios floreció a los 18 años, cuando participó en su primer retiro para jóvenes. Desde entonces, ha servido en diferentes ministerios de su parroquia, siendo su favorito el trabajo con la juventud. Actualmente, dirige una comunidad de fe de mujeres llamada Devoted to Proverbs 31, y continúa sirviendo al Señor como misionera en retiros del Programa Misionero del Valle en Coachella, CA, donde hombres y mujeres encuentran un encuentro transformador con Dios. La pasión de Paulina radica en ayudar a los demás y compartir la belleza de su fe católica, así como lo que Dios ha obrado en su vida.....todo mientras disfruta de una taza de té.

Back to blog