LECTURAS DE HOY

“Qué agradable, Señor, es tu morada.” //Salmo 83:3, 4, 5, 10-11

Hay veces que ser expatriada puede ser duro. Gracias a Dios tengo a mi esposo y a mi familia política, que me han acogido de maravilla, pero aun así, estar lejos de mis papás pesa en el corazón.

Gracias a Dios existen hoy las llamadas y los mensajes, y puedo hablar con mi papá muchísimo. Nos gusta profundizar, conversar de Dios, compartir pensamientos que elevan. Es hermoso porque hay veces que no hablamos “de nada”… pero en realidad hablamos “de todo”. Son conversaciones que se sienten como rezar juntos. Me llenan el alma.

Por eso, cuando leí este salmo, algo dentro de mí se detuvo: “Qué agradable, Señor, es tu morada.” Y pensé en eso mismo que experimento cuando hablo con mi papá. Porque esas conversaciones me hacen sentir acompañada, en paz, como si el corazón descansara.

Y entonces entendí: esa sensación de hogar, de descanso, de alegría sencilla, es sólo un reflejo de algo aún más profundo. Qué agradable es habitar contigo, Señor.

Qué agradable es estar con Jesús. Pensar en Él. Hablar con Él. Vivir el día a día en Su presencia. No sé explicarlo del todo, pero incluso las tareas más sencillas se sienten distintas cuando las hago con Él. La vida se vuelve más ligera, más llevadera, más llena de sentido. Como si Su cercanía transformara lo ordinario en hogar.

Hermanas, hoy quiero invitarlas a compartir con Jesús las cosas pequeñas de cada día: lo que hacen, lo que les preocupa, lo que les alegra, lo que les cuesta. A Él le encanta habitar con nosotras. Y cuando lo dejamos entrar, Su presencia vuelve agradable incluso lo difícil.

Señor Jesús, quiero estar contigo. Qué bien se siente estar aquí, en Tu morada. Quédate conmigo siempre. Te quiero. Amén. 


// Arianna Santamaría es de Guayaquil, Ecuador, y vive en Madrid, España junto a su esposo. Aunque creció en una familia mariana y participó desde pequeña en misiones familiares, fue en la Universidad de Miami donde vivió un encuentro más profundo con Dios, gracias a una comunidad católica auténtica, al rosario y al ministerio de llevar la Eucaristía a personas mayores. Hoy, mientras se adapta a una nueva ciudad, a su trabajo en el sector tecnológico y a su vocación de esposa, busca maneras de compartir su fe también en el mundo digital. Le encanta caminar por el parque de El Retiro con su esposo, hacer pilates, viajar y disfrutar en familia. Sus modelos de santidad son los santos esposos José y María y Luis y Celia Martin.

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