Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: "¿Quieres curarte?" // Juan 5:6
Hubo algunos años en mi vida en los que, cada vez que oraba leyendo los Evangelios, prestaba atención a la pregunta del Señor y le respondía como si me la hubiera preguntado a mí. Me he encontrado con la pregunta en el Evangelio de hoy ("¿Quieres curarte?") muchas veces y la mayoría de ellas respondía rápidamente: "¡Por supuesto!", pero había veces en que la respuesta era "no" o "todavía no".
En una ocasión, fue cuando luchaba con un pecado en particular. Estaba tan apegada a el, que "todavía no" era la respuesta más sincera. Aún no estaba lista para dejar que Dios fuera Dios en esa parte de mi vida. Quería controlar mi propia "felicidad". El arrepentimiento que siento por todo el tiempo que desperdicié de esta manera es algo que confío a Su misericordia.
En otra ocasión, fue cuando sufrí una profunda traición. Mi respuesta fue "no" porque sentía que si dejaba ir la ira y el resentimiento, la persona se saldría con la suya. El Señor obró pacientemente con mi corazón para mostrarme que estaba permitiendo que esto me consumiera y me cambiará para peor.
La última vez que recuerdo haber dicho "todavía no" fue cuando estaba de duelo por una pérdida grave. Sentía que si decía "sí" a ser sanada y comenzar el proceso del duelo con el Señor, de alguna manera los perdería de nuevo. No quería soltarlos.
A veces nos acostumbramos tanto a estar "mal" que la sanación da miedo.
Hermanas, imaginen si Jesús las estuviera mirando ahora mismo y les preguntara: "¿Quieres curarte?", ¿qué le dirían honestamente?
Señor Jesús, eres tan paciente y bondadoso con nosotros. Nos encuentras donde estamos y nunca nos abandonas. Necesitamos Tu gracia incluso para querer ser sanadas. Médico Divino, ven y sánanos. Amén.
// Christy Vaissade creció en Brooklyn, Nueva York, hija de padres inmigrantes de la República Dominicana. Ha sido el deseo personal de Christy traer a otros a conocer la misericordia y el amor de Dios que ha cambiado y está cambiando su vida desde la joven edad de trece años. Christy es maestra de teología de secundaria, catequista, y cantora en su parroquia local. Ella y su esposo, Michael, viven en Nueva Jersey con su cachorro Pembroke Welsh Corgi, Daisy. Le encanta cocinar, ir al gimnasio, y pasar tiempo con sus sobrinos y ahijados.