LECTURAS DE HOY 

“Considero que los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un día se manifestará en nosotros” // Romanos 18, 18

Si entro a las redes, veo las noticias negativas de incendios, terremotos, guerras, abusos e injusticias. Hay momentos en los que tengo que dejar de leer algún artículo sobre una de estas ocurrencias porque se me hace muy difícil enfrentar la realidad del sufrimiento inmenso que hay a mi alrededor. El sufrimiento humano es uno de los temas que más nos lleva a cuestionar a nuestro Dios, pedirle explicaciones, o negarnos a confiar en su bondad. 

Pero en mí se remueve toda dureza cuando leo las palabras de San Pablo hoy en su carta a los romanos–si el sufrimiento es así de profundo, tan doloroso, no nos imaginamos que inmensa, completa, y totalmente abarcadora, será el gozo que nos espera. Leyendo sus palabras, llenas hasta la cima de confianza, inspira en mí un deseo de vivir con esa misma certeza. 

No importa lo que vendrá, lo que verán mis ojos, las noticias que me tocara leer, los sufrimientos que voy a padecer. Lo bueno que viene es más–más de lo que podemos comprender, más que todas las pérdidas y los sufrimientos sumados y multiplicados–la gloria será más! 

Es verdad que en esta vida, nosotras como individuos y como comunidad, estamos aún en el desorden (Romanos 8, 20). Pero nosotras como hijas bautizadas, herederos del cielo por ser incorporadas a la vida y muerte de nuestro Señor Jesús, sabemos que aun en la espera podemos regocijarnos. Podemos decirnos a nosotras mismas y al mundo que nos rodea, ¡Ánimo! Pronto se realizará “plenamente” lo que Dios pretende hacer con nosotras, la libertad gloriosa que nos pertenece, la condición de ser redimidas por total–incluyendo todos nuestros sufrimientos (vea Romanos 8, 21, 23).

Hermana, te invito a pedirle a nuestro Señor que no tan solo te llene de esperanza a ti pero que también me llene a mi y a todas las hermanas de fe que nos rodean o que están conectadas en la oración por medio de esta plataforma–que podamos dar testimonio así como San Pablo de que verdaderamente, no hay dolor que se compara con la gloria que vendrá.

// Rocío Hermes es mamá y ama de casa. Ella nació en la República Dominicana y fue criada en los Estados Unidos. Le apasiona construir comunidad, preparar postres y escribir poesía. Tiene una maestría en Teología y ha vivido como misionera en Etiopía. Después de vivir más de tres años en Alemania, reside ahora en Israel con su esposo alemán y su hijo. Colabora como autora en Blessed Conversations: Dwell. Puedes leer sus reflexiones sobre la vida de fe en graceandmercyblog.com.

 

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