LECTURA DE HOY

“El Señor es mi pastor, nada me falta”. // Salmo 22

Hoy celebramos el cuarto domingo de Pascua o como también es conocido, Domingo del Buen Pastor. Muchas conocemos las lecturas de hoy. Jesús se compara a un pastor, llamándonos ovejitas (Juan 10, 1-10). El salmo responsorial hace eco de la misma realidad. Nos dice:El Señor es mi pastor, nada me faltará.” (Salmo 22). La ternura de nuestro Dios siempre me pega. 

Hace un par de semanas observamos Viernes Santo donde Jesús fue flagelado, coronado con espinas y, por último, crucificado. La marcada diferencia entre los líderes de aquel tiempo (incluso los de hoy) y Jesús es algo drástico. Entre más reflexiono en esta realidad, más me incomoda. En mi mente es difícil entender que un amor puede ser a la vez gentil y sensible y al mismo tiempo tan fuerte que puede derrumbar la muerte. 

Es un paradigma que cuestiona mi entendimiento del poder del amor de Dios. De cierta manera, me imagino que es similar a ser una madre. Una mamá que está dispuesta a dar todo por sus hijos y que no se perturba con cada turbulencia de la vida. Una que mientras sus hijos lloran y tienen miedo ofrece un corazón dócil y lleno de paz. Una madre que sabe lo que necesitan sus hijos y no deja que nada les falte.

Hermanas, la invitó a tomar unos minutos y reflexionar sobre esta realidad. ¿Me siento a salvo en un amor tan relajado e íntimo? ¿Puedo respirar profundamente y sentirme completamente cuidada cuando veo las batallas de mi vida? ?¿Acepto que en realidad nada me falta? 

Rezo que hoy sea un momento para entregarnos a la Paz del Señor, la que no entendemos pero acogemos porque reconocemos Su voz. Espero que nuestra relación con el Buen Pastor siga creciendo para que sigamos profundizando nuestra confianza en un Amor fuerte, bondadoso y sensible. Amén. 

// Joanna Valencia nació en Venezuela y se crió en Miami donde aprendió a hablar “fluent Spanglish”. Conoció a sus dos mejores amigas, Santa Teresita de Jesús y Santa Faustina, durante una misión en Haití y desde ese entonces su vida cambió. En el 2023 renunció a su trabajo para servir como misionera católica en la Isla de Santos y de los Sabios.

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