“Les dio numerosas pruebas de que estaba vivo…” (Hechos 1:3)
Al leer la primera lectura y el evangelio de hoy en esta solemnidad de la Ascensión de nuestro Señor, me identifico de inmediato con los discípulos. En Hechos leemos que nuestro Señor Resucitado se quedó entre los discípulos por cuarenta días y en ese tiempo les dio señales de que verdaderamente estaba vivo (véase Hechos 1, 3). Sabemos los detalles de algunos hechos y son increíbles y maravillosos. Pero Juan nos dice que hay también muchos más que no fueron escritos (véase Juan 21, 25). Aún así, leemos que los discípulos le preguntaron a Jesús, “Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” (Hechos 1,6). ¿Cómo es que aún no han entendido?
Al juzgar los discípulos por su pregunta pienso en cuántas veces yo he hecho lo mismo. He visto tantos milagros, tantas pruebas de que verdaderamente Dios está vivo y entre nosotros—especialmente por el testimonio de los que me rodean. Sin embargo, a veces no capto la esencia de todo. Cuando veo que mi vida se desarrolla de una manera diferente a la que yo imaginé, también le pregunto a Jesús, “¿Será ahora el momento en que harás las cosas a mi manera?”
Pero gracias a Dios nos ha dado su Espíritu Santo. Jesús le prometió a los discípulos que aunque en ese momento no entendían, el Espíritu Santo vendría a revelarles todo, a llenarlos de sabiduría y entendimiento (véase Juan 14, 26 y Efesios 1, 17-19). Nosotras también, hermanas, podemos fiarnos de la sabiduría del Espíritu Santo en esos momentos cuando nuestra realidad choca con nuestros sueños y deseos, cuando nuestras oraciones no se ven con respuestas, y el mundo nos pregunta, “¿Dónde está tu Dios?” El Espíritu Santo nos llena con las fuerzas para clamar, “¡Él está vivo y habita entre nosotros!”
Señor, ayúdanos a ver las señales de tu vida al nuestro alrededor y a someter nuestras vidas a tu Espíritu Santo que nos lo explicará todo. Amen
// Rocío Hermes es mamá y ama de casa. Ella nació en la República Dominicana y fue criada en los Estados Unidos. Le apasiona construir comunidad, preparar postres y escribir poesía. Tiene una maestría en Teología y ha vivido como misionera en Etiopía. Después de vivir más de tres años en Alemania, reside ahora en Israel con su esposo alemán y su hijo. Colabora como autora en Blessed Conversations: Dwell. Puedes leer sus reflexiones sobre la vida de fe en graceandmercyblog.com.