LECTURAS DE HOY 

“Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos;
ellos te salvarán. Si confías en Dios, tú también vivirás…
Delante del ser humano están la vida y la muerte,  el bien y el mal;
lo que él elija se le dará.” // Sirácides 15:15–20

Cada día se nos presentan innumerables decisiones: algunas pequeñas y ocultas, otras determinantes y cargadas de peso. El libro de Sirácides nos recuerda una verdad poderosa, y a veces incómoda: Dios toma nuestra libertad muy en serio.

El Señor no nos obliga a ser santas. No fuerza el amor. Más bien, pone delante de nosotras el fuego y el agua, la vida y la muerte, y espera con amor nuestra respuesta. Esto no es una amenaza; es una invitación. Una invitación a confiar en que los mandamientos de Dios no son restricciones, sino protecciones; no límites, sino caminos que conducen a la vida.

Dios te ve plenamente, hermana. La Escritura nos dice que “los ojos de Dios están sobre los que le temen; Él comprende cada una de las obras del ser humano.” Nada en tu vida le es invisible: tus sacrificios silenciosos, tus oraciones no respondidas, tu cansancio, tu alegría, tu anhelo de algo más.

“Temer al Señor” no significa tener miedo; significa vivir con reverencia, reconocer que la sabiduría de Dios supera la nuestra. En las temporadas en que la decisión correcta parece costosa o incierta, este pasaje nos tranquiliza: Dios nunca manda la injusticia ni invita al pecado. Si una elección te aleja de la paz, de la verdad o del amor, no viene de Él.

Tu “sí” de hoy no tiene que resolver el mañana. Sólo necesitas extender tu mano hacia Dios.

Entonces hermana, ¿cuál es el “sí” que Dios está esperando de ti?

Para mí, ese “sí” ha sido volver a Él. Me di cuenta de esto con mayor claridad durante un reciente colapso emocional. Soy una persona que constantemente se entrega: en el trabajo, en el servicio voluntario, en casa, con la familia y los amigos. Ninguna de estas cosas es mala. Pero al dar tanto, poco a poco fui reduciendo mi tiempo con Dios.

En ese momento de quiebre, reconocí su llamado suave y amoroso: “Regresa. Déjame llenarte.”

Este tiempo de cuaresma elijo volver: a mi rosario, a mi diario de oración, a la oración diaria, a Él en el Santísimo Sacramento. Incluso en mi agotamiento, supe que Él me estaba invitando a llenar nuevamente mi copa con su presencia. Estas decisiones diarias van formando, poco a poco, una vida santa.

Con la cuaresma a sólo unos días, si te sientes como yo me sentía, te invito a que te unas a mí. Regresa a Él, hermana. Elígelo a Él. Elige sus mandamientos. Él te encuentra allí donde estás.

Al final, Jesús es lo que tenemos… y Él es todo lo que necesitamos.

// Paulina Cambron es católica de nacimiento, esposa, hija, hermana, madrina, y consejera universitaria pero su título favorito es el de 'hija amada de Cristo'. Nacida y criada en el área de Greater Palm Springs, su relación personal con Dios floreció a los 18 años, cuando participó en su primer retiro para jóvenes. Desde entonces, ha servido en diferentes ministerios de su parroquia, siendo su favorito el trabajo con la juventud. Actualmente, dirige una comunidad de fe de mujeres llamada Devoted to Proverbs 31, y continúa sirviendo al Señor como misionera en retiros del Programa Misionero del Valle en Coachella, CA, donde hombres y mujeres encuentran un encuentro transformador con Dios. La pasión de Paulina radica en ayudar a los demás y compartir la belleza de su fe católica, así como lo que Dios ha obrado en su vida.....todo mientras disfruta de una taza de té.

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