Entonces Jesús le respondió: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas" // Mateo 15, 28
Tras dos años de trámites de adopción, parecía que mis oraciones caían en saco roto. ¿Por qué Dios no nos daba ninguna señal de que la niña, a quien habíamos cuidado desde que tenía pocas semanas de vida, llegaría a ser legal y permanentemente nuestra hija? Pero, aunque imploré respuestas, como la mujer cananea del Evangelio de hoy, Jesús no me contestó ni una sola palabra (véase Mateo 15:23).
Sabíamos que Dios podía hacer realidad la adopción de nuestra hija, así que seguimos pidiendo, seguimos orando y seguimos adelante con el proceso. No es que no nos asaltaran dudas ni que estuviéramos seguros del resultado, pero confiábamos en que Dios haría lo que Él sabía que era mejor para nosotros y para la niña pequeña que estaba a nuestro cuidado.
Gracias a Dios, la adopción se formalizó hace ya 32 años, y Dios nos ha demostrado una y otra vez que nuestra fe no estaba mal depositada. Él siempre es fiel.
Hermana, ¿te enfrentas a algún obstáculo o situación que parece no tener salida? ¿Guarda Jesús silencio cuando le suplicas soluciones? Hay mucho que no podemos entender.
¡No te rindas! Pon en práctica la fe que la mujer cananea nos enseña: una fe que se niega a aceptar que su petición está fuera de lugar. Ella no teme integrarse en la misión de Jesús; su fe le permite creer que puede ser incluida entre aquellos que alaban a Dios.
Hoy, alabemos al Señor con todo nuestro corazón, recordando que pertenecemos a aquellos que Él vino a salvar. Hermana, en la misa de hoy, presta atención al salmo y cántalo de todo corazón, recordando que formas parte de todos los pueblos que alaban al Señor. O, si no puedes ofrecer alabanza, permanece en silencio ante la presencia de Dios, recordando que Su amor por ti nunca terminará.
// Lani Bogart era una niña pequeña cuando empezó a amar a Jesús. Casada en 1976, fue recibida en plena comunión con la Iglesia católica con su familia el Domingo de Gaudete de 1996. Viven en Houston, Texas donde su familia le brinda una alegría inexpresable y continúa enseñándole la importancia de conocer y amar a Jesús. Lani se deleita con las flores, la música y las risas de familiares y amigos. Puedes leer más en Lanibogart.blog.