LECTURAS DE HOY 

“Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga, ligera''. // Mateo 11, 28-30

En mi vida, he experimentado que la Palabra de Dios es viva y eficaz, y que, si estoy atenta, la voz suave de Dios siempre me está hablando y guiando. Y, si parece que no, es porque yo no estoy presente, no porque Él se haya alejado. Porque siempre es fiel.

Cuántas veces he deseado que la voluntad de Dios se me hiciese del todo clara, como en una señal de neón o una carta personal enviada a mi buzón. Pero nuestro Dios habla en el silencio, a un corazón humilde, dócil y agradecido.

Y lo fuerte es que tenemos su Palabra todos los días. Si nos volvemos a Él cada día, Él nos habla directamente… a través de las Escrituras.

Dicho esto, cada vez que me encuentro con el Evangelio de hoy, vuelvo a sentir su cercanía y a escuchar su voz claramente. Porque estas palabras suyas siempre me las susurra al corazón en momentos determinantes de mi vida, en momentos en los que estoy cansada y agobiada, y cuando necesito volver a Él. Por ello, doy gracias a Dios por tanto amor derramado, por poder encontrarme con Él en su Palabra.

Como dice la primera lectura de hoy: “Alégrate sobremanera, hija de Sión; da gritos de júbilo, hija de Jerusalén; mira a tu rey que viene a ti, justo y victorioso, humilde y montado en un burrito” (Zacarías 9, 9)

Alégrate, hermana, que nuestro Rey viene a ti, humilde y con tanto amor, deseando encontrarse contigo. Te invito a que te encuentres con el Señor en su Palabra cada día, que dejes que te encuentre a ti donde estés, justo en este momento de tu vida.

// Ashleigh Ladner es hermana, amiga, madrina, tía, traductora y profesora, y sobre todo, hija amada de Dios. Originalmente de New Orleans, Louisiana, actualmente está viviendo en Madrid, España. Le encanta viajar y conocer lugares nuevos, leer, un buen expreso, y los girasoles. Sus modelos a seguir en la vida son santa María Magdalena, san Ignacio de Loyola, san Juan, y santa Teresa de Jesús.

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